Thesis Director. Velasco Ortega, Eugenio

El Tratamiento con implantes dentales mediante cirugía guiada asistida por ordenador.
En los últimos años, los implantes oseointegrados se han incorporado con éxito a la práctica odontológica cotidiana. Se ha demostrado que los implantes dentales pueden ser utilizados con éxito para las diversas rehabilitaciones prostodóncicas del paciente parcial y totalmente desdentado. En este sentido, la implantología oral ha representado un avance importante en la atención odontológica de los pacientes, donde el edentulismo progresivo había provocado un impacto negativo sobre su salud oral y su calidad de vida. Entre los pacientes con mayor grado de minusvalía oral, los edéntulos totales, las necesidades odontológicas satisfechas de este grupo de población se correspondían con los beneficios limitados de una prótesis dental completa removible. El descubrimiento de la oseointegración ha cambiado profundamente este panorama, lo que ha provocado una nueva era en la rehabilitación prostodóncica y el beneficio directo entre los pacientes edéntulos de la implantología oral. La posibilidad de una unión directa de la prótesis a los implantes oseointegrados, y la transmisión de las fuerzas de los dientes artificiales al maxilar y/o la mandíbula no solamente ha asegurado la estabilidad de la prótesis, sino también ha disminuido los traumatismos sobre los tejidos blandos orales, y ha favorecido la sensación entre muchos pacientes de que sus dientes artificiales han llegado a formar parte integral de ellos mismos, lo que ha aumentado, extraordinariamente, su calidad de vida oral.

Aunque exige un diagnóstico global y una planificación clínica previa, la terapéutica con implantes es considerada segura y predecible. Los resultados satisfactorios de los diferentes sistemas han sido documentados con un buen pronóstico a largo plazo, lo que permite recomendar su utilización entre los pacientes ancianos.

La atrofia de las crestas alveolares en el maxilar superior desdentado ha complicado, clásicamente, la retención y estabilidad de las prótesis completas removibles convencionales entre los pacientes mayores, aunque en menor frecuencia e importancia que en la mandíbula. Los problemas relacionados con su función oclusal y las lesiones orales traumáticas (ej. úlceras, hiperplasias) e infecciosas (ej. candidiasis) han perjudicado a los pacientes portadores de prótesis completa en el maxilar superior.

La rehabilitación oral con implantes en el maxilar superior resulta más difícil y complicado que en la mandíbula. La atrofia ósea y la calidad más esponjosa del maxilar superior puede limitar la colocación y el mantenimiento de los implantes oseointegrados. Las características anatómicas del maxilar superior (ej. seno maxilar) pueden impedir o dificultar el procedimiento quirúrgico de la inserción implantológica. Además, la disposición de los rebordes alveolares residuales pueden obligar a la inserción de los implantes con una inclinación labial o vestibular, en forma de abanico con claras limitaciones prostodóncicas.

Por consiguiente, la selección del paciente edéntulo candidato a implantes en el maxilar superior debe ser más estricta. La valoración implantológica prequirúrgica es esencial. Los estudios radiográficos previos (ortopantomografía y tomografía axial computarizada, TAC) pueden identificar perfectamente las características anatómicas regionales y locales del maxilar edéntulo y describir el volumen de hueso en altura, anchura y su disposición en el espacio. Posteriormente, es necesario el desarrollo de un modelo de estudio complejo con las diferentes posibilidades prostodóncicas funcionales y estéticas y su relación con la disposición y número de implantes.  Después de un largo periodo de edentulismo, frecuentemente, la atrofia mandibular es avanzada. Sin embargo, la altura de hueso disponible no indica per se una calidad buena de hueso, ni la resorción del reborde alveolar indica necesariamente la existencia de osteoporosis. Es recomendable la valoración radiográfica, mediante una ortopantomografía (ampliación aproximada del 25%) que demuestra la existencia de los agujeros mentonianos y el conducto del nervio dentario inferior. En los casos de atrofia mandibular severa, debe recomendarse el estudio con una TAC que ofrece una evaluación sistematizada de toda la estructura mandibular con imágenes seccionales y mediciones reales verticales y horizontales. Aunque, generalmente, un paciente desdentado prefiere una prótesis fija que una prótesis removible soportada sobre implantes, es necesario realizar algunas consideraciones. En la planificación del tratamiento con implantes en los maxilares edéntulos se ha considerado, básicamente, dos opciones terapéuticas: prótesis fija o removible con una aproximación fundamentalmente económica. Sin embargo, la sobredentadura implantosoportada no debe ser considerada únicamente, como una estrategia con menor costo y tiempo de realización o como una alternativa al fracaso de la prótesis fija implantosoportada.Es evidente que la prostodoncia fija es más estable, y proporciona una mejor bienestar frente a la sensación de pérdida física dental. Ahora bien, las prótesis fijas necesitan un mayor número de implantes, un reborde alveolar suficiente y un espacio interoclusal favorable. En este sentido, frecuentemente, la elección de la sobredentadura con implantes es realizada por exclusión: el paciente desdentado presenta un hueso o maxilar que no permite la inserción de un suficiente número de implantes oseointegrados para soportar una rehabilitación fija. El éxito terapéutico de la rehabilitación oral con implantes depende de una valoración integral del paciente edéntulo, de una previa planificación del tratamiento, de un estricto procedimiento quirúrgico y prostodóncico, y de la realización de un protocolo de mantenimiento a largo plazo.
La elevación del seno maxilar con Betafosfato Tricálcico en el tratamiento con implantes dentales.
La implantología oral ha significado en los últimos 25 años un impacto muy importante en la profesión dental al representar una técnica terapéutica predecible y de éxito en el tratamiento de los pacientes con edentulismo total y parcial.La investigación experimental y clínica en el campo de la implantología con el desarrollo de nuevas técnicas diagnósticas, quirúrgicas, prostodóncicas y de mantenimiento, así como en el desarrollo permanente de nuevos diseños macroscópicos y la innovación continua en las superficies de los implantes está representando un verdadero reto para los profesionales de la salud oral que rehabilitan a pacientes con implantes dentales.Además, los estudios de laboratorio y en animales de experimentación, así como el seguimiento a largo plazo de los pacientes tratados mediante implantes oseointegrados está ayudando a un mejor conocimiento de los fundamentos científicos de la oseointegración y de la respuesta de los tejidos blandos a la inserción de implantes y a su carga funcional.Esta investigación científica y experiencia clínica en todos los aspectos relacionados con la implantología oral ha impulsado los avances en el tratamiento con implantes dentales desde una perspectiva interdisciplinaria donde los diferentes aspectos implantológicos se integran para mejorar la salud oral de los pacientes que necesitan una rehabilitación oral semejante a la dentición natural.
La Influencia de la Superficie de los implantes en la Oseointegración. Un estudio Histomorfométrico en animales.

La implantología oral ha revolucionado la práctica odontológica al proporcionar un conjunto de técnicas diagnósticas, quirúrgicas y restauradoras integradas que constituyen la mejor opción terapéutica anatomofuncional en la sustitución artificial de los dientes perdidos.

En este sentido, desde tiempos muy remotos el hombre ha intentado sustituir los dientes perdidos, ya sea por caries, traumatismos o enfermedad periodontal, por otros elementos que restaurasen la función y la estética, pero no es hasta los años sesenta del siglo XX que no comienza la era científica de la implantología oral.

El concepto de oseointegración se descubrió de forma casual por el profesor Branemark y su equipo de trabajo de la Universidad de Göteborg en 1952, mientras realizaban estudios microscópicos de la médula ósea del peroné de los conejos. En dicho estudio se observaba, a través de una cámara de titanio puro insertada en la medular peroneal, la curación de una fractura ósea en la cual se podía ver la zona de transición entre el hueso nativo y el hueso neoformado durante el proceso de reparación, así como su vascularización del mismo.

Al intentar retirar dichas cámaras ópticas, Branemark y sus colaboradores observaron que estaban completamente incorporadas al hueso y que el tejido mineralizado era totalmente congruente con las microirregularidades de la superficie del titanio. Todo esto planteó la realización de un nuevo estudio en el que se utilizaba este metal como componente de placas de osteosíntesis en la fijación de fracturas de huesos largos. Como consecuencia de los resultados obtenidos se procedió a su aplicación dental, utilizando distintos diseños de implantes de titanio de morfología radicular colocados en mandíbulas de perros comprobando que eran capaces de soportar una prótesis dental. Todos estos hallazgos fueron presentados en la conferencia de Harvard de 1978.

A la aposición directa de hueso sobre la superficie de titanio se denominó oseointegración. Otro término utilizado por Schroeder y sus colaboradores  de la Universidad de Berna para definir este hecho biológico es el de anquilosis funcional, aunque desde el punto de vista anatómico-patológico no se trataría de una anquilosis verdadera, dado que no existe fusión del biomaterial que compone el implante con el hueso. Por lo tanto, es mucho más adecuado utilizar un término descriptivo de oseointegración como es el de contacto óseo directo.

Otro concepto que aparece referido en la bibliografía es el de biointegración, que se define como “la unión bioquímica directa entre el hueso vivo y la superficie del implante demostrable a través de la microscopía electrónica“.

Branemark y colaboradores, puntualizan aún más en dicha definición de oseointegración, añadiendo que “dicho contacto entre el hueso y la superficie del implante, visto al microscopio óptico, debe ser estructural y funcional una vez sometido a carga”. Es, por lo tanto, un fenómeno en el que intervienen la capacidad de cicatrización, reparación y remodelado de los distintos tejidos presentes en la cavidad bucal.

Para comprender los mecanismos de este proceso biológico es necesario conocer perfectamente la biología elemental del hueso, así como la fisiología ósea y el proceso que se desencadena cuando ocurre una lesión a nivel óseo que debe ser reparada.