Autor de tesis. Alcántara Moral, Antonio

Los cantes de Laboreo de Torredelcampo: Análisis Literario y Etnomusicológico.
El cante en el campo existe desde tiempos inmemoriales y siempre con un objetivo común: ser una mera sustancia aliviadora de las fatigas agrícolas. El duro trabajo hace que los campesinos usen la música como elemento mitigador de sus fatigas. Ya lo dice el sabio refrán: el que canta, su mal espanta. El pueblo jiennense de Torredelcampo hace gala a su nombre y posee una rica amalgama de cantes del campo como la gañana, siega o trilla. De todos ellos, el cante de siega es sin duda el más exclusivo ya que podría incluso considerarse autóctono, aunque es cierto que en pueblos limítrofes como Torredonjimeno o Fuerte del Rey también se practica.   El origen de sus letras presenta una gran hibridación con las que se escuchan en otras zonas de la península, ya que la mayoría aparecen también en cancioneros populares de toda España, pero los cantes de laboreo de Torredelcampo han contribuido a perpetuar esas letras en la memoria colectiva.   Estos estilos tienen una clara función meloterápica del duro trabajo bajo el imponente sol andaluz de los meses de junio, julio y agosto. Son peculiares tanto por su temática, fundamentalmente picarona y en ocasiones libidinosa en la siega y más bucólica en la gañana y la trilla, como por su melodía con una gran cantidad de melismas de gran belleza y dificultad. A pesar de su riqueza literaria, musical y antropológica, son unos cantes que han agonizado (o agonizan) debido a la fuerte mecanización agrícola y a su escasa inclusión en los repertorios flamencos. Aunque en los últimos años, la afición y el estudio de muchos cantaores así como la originalidad y el toque pintoresco o bizarro que aportan a un recital flamenco, ha provocado que vuelvan a tener un pequeño repunte. La pequeña eclosión que están experimentando estos cantes, se deba precisamente a esa capacidad de innovar de los artistas que se surten de estos estilos para intentar sorprender al público con la recuperación de palos que estaban condenados al ostracismo.   Es importante la perpetuidad de estos estilos ya que habitualmente los estudios sobre el arte jondo no se han encargado de ellos, han sido cantes defenestrados u olvidados por los investigadores del flamenco e incluso de otras disciplinas como el folclore o la antropología.  Para cubrir ese vacío y con el objetivo de rescatar estos estilos, y las tareas en las que se cantaban, brota este trabajo que realiza una labor de recuperación con 92 letras recogidas que ponen en valor estos cantes y, por supuesto, sirve para honrar a los campesinos que se dejaron la piel por los surcos y regaron con su sudor las gavillas de trigo al son de unos buenos cantes de laboreo.    La semilla, el germen de este trabajo surgió durante la fase presencial del programa de doctorado El flamenco: acercamiento multidisciplinar a su estudio dentro de la línea de investigación denominada Perspectivas lingüísticas y literarias. Concretamente la idea de realizar este proyecto apareció en 2005 durante la asignatura La investigación sobre el flamenco en la que tuve que elaborar un boceto de este trabajo de investigación. Cinco años más tarde, me decidí a continuar con este programa gracias al apoyo del Doctor Francisco Escobar Borrego, el cual aceptó gentilmente la dirección de este proyecto. El Doctor Escobar ya había sido profesor mío durante la carrera de Periodismo en dos materias sobre literatura y periodismo. Además, durante los cursos de doctorado, allá por 2006, me impartió la asignatura La complejidad musical del flamenco: estructuras armónicas y rítmicas. En 2011 presenté parte de este trabajo como salvoconducto para el Diploma de Estudios Avanzados en el que obtuve la nota de Sobresaliente. Cuatro años más tarde, vuelvo con este proyecto mucho más avanzado y desarrollado para poner el corolario final a este programa interdepartamental de doctorado, por desgracia extinto, que tantos conocimientos me ha aportado así como numerosas experiencias personales y profesionales.   ¿Por qué escogí este tema para el desarrollo de mi tesis? Sin duda la elección tiene un motivo telúrico. Al estar en contacto directo con los cantes del pueblo donde nací, Torredelcampo, y particularmente con estilos como la gañana, la siega y la trilla, que se desarrollaban durante las faenas agrícolas, decidí embarcarme en este proyecto y meterme en faena, nunca mejor dicho.   A decir verdad son unos cantes que no he oído en la niñez, ya que en las reuniones flamencas a las que asistía no se prodigaban estos estilos. Pero paulatinamente fui escuchándolos en boca de personas mayores de mi pueblo. Aunque cuando empecé a apreciarlos realmente y a interesarme por estos cantes fue cuando los mejores intérpretes de la localidad jiennense los grabaron en el disco El cante de Torredelcampo. Me sorprendió la belleza y riqueza musical de estos palos y aumentó mi curiosidad por conocerlos y estudiarlos. Despertó en mí el gusanillo por estos cantes tan curiosos, añejos, especiales y con sabor a tierra y a mi tierra.   Años más tarde, retomé esta investigación, animado y guiado por mi director, el Doctor Francisco Escobar, para profundizar en los aspectos más significativos de estos estilos e intentar separar el grano de la paja (tenía la metáfora en bandeja) para que aventando y aventando entre una inmensa parva de documentos, pueda llenar la despensa de conocimientos para que todo el pueblo de Torredelcampo y amantes del folklore y del flamenco se nutran de ellos.   Desde tiempos inmemoriales podemos encontrar cantos agrícolas cada uno con sus peculiaridades musicales y literarias. En este sentido, es posible realizar un recorrido por las particularidades de estos cantes que en Torredelcampo cobraron una especial relevancia analizando así sus letras y diseccionándolas para comprobar las formas de vida de sus habitantes así como aspectos sociales del municipio. De esta hipótesis principal surgen otras derivadas como la hibridación de las letras con otros géneros y/o cancioneros lo que demuestra la permeabilidad del cancionero popular así como la relación entre el flamenco y los cantes de laboreo, unas fronteras que no están del todo delimitadas.   La hipótesis principal de este proyecto es estudiar las letras de los cantes de faena de Torredelcampo, ponerlos en valor y comprobar su posible hibridación con otros géneros. De esta hipótesis central podrían surgir otras derivadas como el análisis de estos cantes y sus diferencias así como el estudio del contexto social y antropológico donde se cultivaron.   El planteamiento inicial del proyecto es realizar un recorrido por los cantes de laboreo de Torredelcampo y abordar las diferencias entre los mismos. Aunque más que ahondar en los aspectos musicológicos en los que lógicamente existen diferencias, el objetivo fundamental de esta investigación es desgranar las claves antropológicas y, sobre todo, literarias de estos cantes.   Otro eje es determinar las causas por las que estos cantes quedaron fuera de los repertorios flamencos y esbozar los motivos de su abandono actual y cuasi extinción así como analizar si los cantes de laboreo son los auténticos y únicos cantos de trabajo que existen.   La primera parte del proyecto estará basada en la contextualización y los factores históricos, económicos y sociales que hicieron posibles estos cantes en Torredelcampo y su campiña. Tras esa puesta en situación abordaremos el carácter funcional de estos cantes y su claro efecto meloterápico, su pervivencia a través de la tradición oral y la poesía popular así como la definición de las labores. Una vez visto todo el proceso antropológico que nos servirá de marco histórico y social, analizaremos los rasgos literarios de las letras recogidas de fuentes directas del municipio: campesinos que han vivido en sus carnes los duros trabajos del campo y se han valido de estos cantes para hacer más livianas sus faenas.   Es obvio que la tierra marca y este trabajo tiene un innegable efecto geográfico y/o vivencial. Desde pequeño he ayudado a mi padre en las diversas tareas agrícolas: recogida de aceituna, almendra, alcaparrones, uva e incluso he tenido la oportunidad de subirme a una trilla. Un sinfín de labores que me han hecho comprender aún más la importancia de estos cantes y su efecto meloterápico. Al haber mamado este tema, considero que ese cariño, espero, se pueda percibir en estas páginas. Otro aspecto a tener en cuenta es que al centrarme en mi pueblo, he tenido las fuentes localizados lo que me ha facilitado mucho la tarea.   La importancia de este trabajo radica en rescatar del baúl del olvido estos cantes tan significativos con un enorme valor cultural, antropológico y literario. Es importante ponerlos en valor, como se hizo otrora con otros palos del flamenco y/o otras vertientes folklóricas. Es fundamental que se reconozca su riqueza musical y se valoren las gañanas, los cantes de siega y de trilla incluso en el propio pueblo de Torredelcampo donde sólo los más mayores los recuerdan y saben entonarlos. De lo contrario, la sociedad torrecampeña dejará escapar una parte clave de su historia. Ya lo expresó magistralmente Rodríguez Marín: “el sentir de un pueblo se halla contenido en sus coplas”. Por ello, los torrecampeños debemos conocer y sentir estos cantes, fieles transmisores de un legado histórico.   Una herencia que supo recoger y plasmar Juanito Valderrama, cantaor torrecampeño adalid del flamenco, que sacó estos cantes de la besana y los hizo universales, unos cantes que grabó en Hispavox y que aprendió de dos gañanes de Torredelcampo: los hermanos Hachuelas, dos campesinos que, como nos han indicado todas nuestras fuentes, podrían ser la “Yunta de oro” si se me permite la invención de este premio.   Este trabajo no es sólo un reconocimiento a los cantes, sino a las tareas agrícolas tan duras que los campesinos ejecutaban y también un tributo a esos hombres curtidos que, en una especie de comunión con la tierra, luchaban de sol a sol y prestaban sus voces al campo formando una bella melodía por las campiñas. Este proyecto bucea en las raíces, surca la memoria de la besana para que no se seque esa gran semilla de los cantes de laboreo.   Huelga decir que cantes del campo hay en todas partes, ya en la Biblia había referencias a ello, se canta en la agricultura en Colombia, Cuba o Cantabria, pero la música campesina de Torredelcampo tienen una melodía peculiar y unas particularidades literarias, no mejores ni peores que las demás, sino diferentes. No he de pecar de chauvinista y tengo que reconocer que no son cantes exclusivamente de mi pueblo, sino que en los municipios colindantes también se pueden (o mejor dicho) se podían escuchar. Aunque es cierto que los campesinos entrevistados de pueblos limítrofes destacan a los torrecampeños como referentes de estos cantes. Muchas de estas fuentes, todo hay que decirlo, están “contaminadas” por la gran figura y personalidad de Valderrama que dejó una importante estela en la memoria colectiva de esta música.   Antes de meternos en faena hay que tener en cuenta una serie de consideraciones y/o condicionantes sobre el estado de la cuestión de nuestro objeto de investigación:   • Hay una exigua bibliografía sobre esta materia. La obra La voz de la tierra. Estudio y de los cantes campesinos de las provincias de Jaén y Córdoba de los hermanos Hurtado Torres recoge parte de estos cantes, pero en ese estudio prima la parte musical sobre la filológica o antropológica, dos aspectos por los que pasan de puntillas. Por otro lado, está el libro Flamencos de gañanía de Estela Zatania que analiza los cantes que se hacían por la campiña jerezana, pero que presentan diferencias con los de Torredelcampo, ya que por los cortijos de Andalucía Occidental no se cantaban temporeras, cantes de siega ni de trilla sino que como reconocen los propios artistas que Zatania entrevista ejecutaban estilos más inmersos en el repertorio flamenco como bulerías, soleás o fandangos.   • Las grabaciones son muy escasas. Hay pocas fuentes sonoras a las que acudir aunque hemos realizado algunos hallazgos documentales de gran valor musical y antropológico. • Las fuentes directas son exiguas y algunas de ellas transmiten los cantes un tanto desvirtuados a los originales lo que provoca una gran contaminación musical.   • Los testimonios son directos, las letras aprendidas a través de la tradición oral por lo que muchas habrán caído en el baúl del olvido.   • Prácticamente toda la bibliografía existente sobre flamenco no ahonda en esta materia ni se detiene a analizar estos cantes.   • El propio pueblo de Torredelcampo es desconocedor de estos cantes e incluso muchos de los artistas flamencos no los valoran.   Objetivos Generales • Realizar un análisis literario y filológico de las letras así como estudiar el origen y la hibridación de las mismas. • Ahondar en las raíces de estos cantes de laboreo para ofrecer una visión antropológica de la sociedad torrecampeña a través de las letras. • Estudiar el efecto meloterápico que esta música provocaba en los campesinos durante sus arduas faenas agrícolas. • Enmarcar los cantes dentro del contexto social y económico de su época.   Específicos • Investigar la posible relación entre las letras usadas en las coplillas de carnaval o cancionero infantil y las que cantaban los gañanes. • Analizar la posible hibridación de las letras con otros estilos. • Establecer una relación entre la dureza del trabajo con la interpretación del cante. • Contactar con campesinos, con personas que han trabajado la tierra, han cantado y escuchado estos estilos directamente ya que son fieles transmisores de unos cantes riquísimos. • Analizar y distinguir la peculiaridad de cada cante tanto a nivel musical como literario o temático. • Recopilar estas letras de gran valor cultural por lo que encierran y lo que significan y realzar estos cantes totalmente olvidados en un pueblo cuyos cimientos están construidos con los pilares de la agricultura. • Explicar cada una de las tareas donde se realizaban estos cantes. • Indagar en las causas por las que estos cantes están cuasi extintos en el pueblo. • Explicar y ofrecer una perspectiva histórica de la sociedad torrecampeña desde el siglo XVIII hasta la actualidad. • Localizar y hallar fuentes documentales sobre esta materia tanto audiovisuales, sonoros, literarias como pictóricas. • Esbozar una serie de conclusiones de expertos en la materia para determinar si estos cantes se incluyen dentro del espectro de estilos flamencos o son más propios del folklore. • Una de las tareas fundamentales de este patrimonio es realizar una especie de restauración y conservación del patrimonio literario, musical y social de Torredelcampo al tratarse de la primera monografía sobre este objeto de estudio. • Para que tenga proyección realizaremos una labor didáctica en centros de secundaria y así intentar que estos tengan continuidad y no sean condenados al ostracismo. • Abrir una línea de estudio potencial de estos géneros como productos culturales, sociabilizarlos de alguna manera y ampliar sus posibilidades estilísticas en el campo del flamenco, especialmente del baile.   En el primer capítulo Análisis histórico realizamos un recorrido por la historia de Andalucía en general y Torredelcampo, en particular, desde el siglo XVIII hasta la actualidad. La perspectiva que hemos usado se centra más en la agricultura y los métodos de vida que tenía la sociedad para llegar a comprender los motivos por los que se hacían necesarios los cantes del campo.   En el apartado Aspectos etnomusicológicos en los cantes de laboreo se hace un repaso por las diferentes escuelas de etnomusicología para llegar a comprender que la música popular es el fiel reflejo de la cultura de un pueblo y que los cantes campesinos forman parte del legado musical e histórico de Torredelcampo. Asimismo, se analizarán los diferentes tipos de cantes de labor y cómo sus letras nos sirven para comprender los rituales y formas de vida de aquella época.   Durante el cuarto capítulo Poesía popular en los cantes de laboreo se enmarcan las letras de gañana, siega y trilla dentro del folklore popular, de la poesía del pueblo. Son letras recopiladas a través de la vía oral, transmitidas de generación en generación y se exponen las teorías de varios estudiosos sobre la poesía popular.   En los capítulos quinto, sexto y séptimo se aborda la temática de las labores del arado y siembra, siega y trilla. Se recogen testimonios de agricultores que realizaron estas faenas e incluso hicieron estos cantes por la campiña torrecampeña. Además analizamos escrupulosamente las letras y las hibridaciones de éstas con otros autores y zonas así como los testimonios literarios o artísticos de estas labores y cantes.   En el apartado octavo realizaremos una experiencia didáctica para comprobar la acogida que por parte de los alumnos torrecampeños de Secundaria y esbozaremos unas líneas de lo que en el futuro podría llegar a convertirse en una unidad didáctica sobre nuestro objeto de estudio.   En Conclusiones mostraremos las ideas principales de los resultados del estudio y dejaremos abierta una ventana para un futuro campo de estudio.   En Apéndices analizaremos el montaje audiovisual que acompaña a este trabajo de investigación. También se recogerán todas las letras, las fichas de los entrevistados y las transcripciones de las entrevistas.   Por supuesto, en la última parte de este trabajo detallaremos toda la bibliografía utilizada para la elaboración del mismo así como un CD con los cantes de laboreo tanto torrecampeños como de otras partes de España y un DVD con un vídeo sobre nuestro objeto de estudio.