Autor de tesis. Alcalá Pérez, Visitación

La Influencia del Mundo Interno de la Madre en la Psicopatología Infantil.
La relación madre-hijo constituye un hecho fundamental en el desarrollo evolutivo de toda persona, desde cualquier paradigma psicológico que se enfoque, encontrándose también algunos de sus fundamentos en los modelos etológicos. Ha sido, tal vez, el modelo psicoanalítico el que mayor énfasis ha puesto en esta relación madre-hijo, considerando que la enfermedad mental, sólo puede ser abarcada en su plenitud, si se tienen en cuenta los primeros años de vida del niño. Desde los trabajos de R. Sptiz, la literatura psicoanalítica se preocupó por investigar la influencia de la relación madre-hijo en la génesis de la enfermedad mental. Sobre los hallazgos de Freud, autores como M. Klein, Winnicot, Bion, etc., han profundizando en el tema, hasta el punto de que, en la actualidad, puede disponerse de un cuerpo de doctrina psicoanalítica consistente, que aborda el tema de la enfermedad mental sobre el modelo relacional más primitivo, establecido en la relación madre-hijo. En la Introducción del presente trabajo se hace un recorrido por este cuerpo de doctrina, resaltando algunos aspectos fundamentales. En primer lugar, se analizan los conceptos teóricos básicos en la obra de Freud, relativos al concepto de objeto y la elección e objeto. Se completa este apartado con las aportaciones de Klein, relativas a la relación de objeto. En segundo lugar, desde las aportaciones de estos últimos autores, se aborda el concepto de mundo interno y sus interacciones. Finalmente, se dedica un apartado al estudio del mundo representacional de la madre, concepto clave para entender la manera en que se configura su imagen del hijo, previamente a su nacimiento, y las interrelaciones con sus propias estructuras mentales internas relativas a las figuras parentales. Sobre esta visión teórica del mundo interno de la madre y su relación con el hijo, se plantea el tema de la enfermedad mental, como el resultado de unas determinadas relaciones madre-hijo, establecidas desde los primeros años. Dada la dificultad del estudio de estas relaciones primitivas del hijo con su madre, se plantea un abordaje del problema desde el estudio de las madres, que ya tienen un hijo enfermo psíquico. La hipótesis fundamental del trabajo se enuncia en los términos siguientes; el mundo interno de las madres, es decir, su funcionamiento mental, tiene un papel importante en la génesis de la enfermedad psíquica del hijo. Para la verificación de esta hipótesis tendremos que afirmar la veracidad de los siguientes enunciados, a modo de hipótesis secundarias: 1ª) El mundo interno de las madres con un hijo afecto de enfermedad psíquica, aguda o crónica, tiene unas características diferentes del mundo interno de las madres con un hijo afecto de enfermedad somática, aguda o crónica, o con hijos sanos. 2ª) La aparición de la enfermedad en un hijo no justifica un cambio en el mundo interno de las madres. Por consiguiente, el mundo interno de las madres, con un hijo afecto de una enfermedad aguda, psíquica o somática, no debe diferenciarse del mundo interno de las madres con un hijo afecto de enfermedad crónica, psíquica o somática, o con hijos sanos. 3ª) La enfermedad crónica de un hijo no conlleva un cambio en el mundo interno de las madres, por tanto, el mundo interno de las madres con un hijo afecto de una enfermedad crónica, psíquica o somática, no tiene características diferenciales del mundo interno de las madres con un hijo afecto de enfermedad aguda, psíquica o somática, o con hijos sanos. 4ª) La larga evolución de la enfermedad psíquica de un hijo no produce cambios en el mundo interno de las madres, por consiguiente, el mundo interno de las madres con un hijo afecto de una enfermedad psíquica crónica no debe tener características diferenciales del mundo interno de las madres con un hijo afecto de enfermedad psíquica aguda. Para la confirmación de estas hipótesis se establece el siguiente diseño metodológico: 1º) Se establecen cinco grupos de estudio, constituido cada uno de ellos por 30 madres, sin patología psiquiátrica de tipo psicológico, orgánica o por abuso de sustancias. Los grupos quedan configurados en función de la patología que padezca uno de los hijos, psíquica o somática, de evolución menor a seis meses o superior al año: - Grupo Normal (NOR): Madres con hijos sanos. - Grupo Psíquicos Agudos (PSA): Madres con un hijo afecto de enfermedad psíquica, con menos de tres meses de tiempo de evolución. - Grupo Psíquicos Crónicos (PSC): Madres con un hijo afecto de enfermedad psíquica, con más de un año de tiempo de evolución. - Grupo Somáticos Agudos (SOA): Madres con un hijo afecto de enfermedad somática, con menos de tres meses de tiempo de evolución. - Grupo Somáticos Crónicos (SOC): Madres con un hijo afecto de enfermedad somática, con más de un año de tiempo de evolución. Todas las madres fueron seleccionadas a partir de la demanda de asistencia que realizaron para el hijo en un Equipo de Salud Mental de Distrito, en los casos de patología psíquica, o por Pediatría del Centro de Atención Primaria, en los casos de enfermedad somática. Las madres de hijos sanos fueron seleccionadas entre aquellas que acudieron al Centro de Atención Primaria del mismo distrito, para cuestiones no relacionadas con enfermedad de algún hijo. La edad de los hijos se estableció entre los 6 y 13 años de edad, que corresponde al período de tiempo entre el inicio de la escolarización y el comienzo de la pubertad-adolescencia. 2º) Todas las madres fueron evaluadas conforme al proceso siguiente: * Entrevista semiestructurada, mediante la que fue posible recoger los datos relativos al hijo, la madre, datos sobre la madre, en relación con el hijo objeto de estudio, y datos del padre: - Edad del hijo. - Sexo del hijo. - Diagnóstico CIE-10. - Tiempo de evolución de la enfermedad. - Edad de la madre. - Estado civil de la madre. - Estudios de la madre. - Profesión de la madre. - Patología psíquica de la madre. - Número de hijos. - Lugar del hijo en la fratría. - Abortos anteriores. - Embarazo. - Deseo de tener el hijo. - Preferencia de sexo. - Parto del hijo. - Lactancia. - Edad del padre. - Estudios del padre. - Profesión del padre. - Patología psíquica del padre. * Test de la rejilla de Kelly: mediante la utilización de este instrumento se pretende obtener información sobre los aspectos más subjetivos, como es el sistema de constructos que toda persona tiene de la realidad, siguiendo la teoría de los constructos personales de Kelly. Se eligieron como elementos del test ocho fotografías de caras desenfocadas. La elección de los constructos se realizó atendiendo a los objetivos de esta investigación, clasificándose en los siguientes grupos: - Constructos de referencia: buena, mala, activa, pasiva, fuerte y débil. - Constructos del yo: yo real, yo ideal y yo rechazado. - Constructos parentales; madre real, madre ideal, padre real y padre ideal. - Constructos de hijo: hijo real, hijo ideal, hijo rechazado, hijo enfermo, hijo dócil, hijo rebelde e hijo retraído. - Constructos de pareja: pareja real, pareja ideal, pareja sexual y pareja comprensiva. 3º) Los datos obtenidos de la entrevista semiestructurada se codificaron cuantitativamente y cualitativamente, para su tratamiento estadístico mediante el programa SPSS. Los datos de la rejilla de Kelly, se trataron estadísticamente mediante un programa específico, utilizado en el Departamento en otras investigaciones. La exposición de los resultados se realiza en dos grandes apartados: el de los datos recogidos en la entrevista semiestructurada, por una parte, y el de los datos obtenidos mediante la técnica de la rejilla de Kelly. Los resultados de la entrevista semiestructurada permitió obtener unas diferencias entre los grupos de estudio, que pueden resumirse en: * Una edad media más baja en el grupo Somáticos Agudos y una mayor proporción del sexo masculino en el grupo Somáticos Crónicos. Estos datos, de importancia relativa, son atribuibles a un posible sesgo en la elección de la muestra. * Los datos de las madres reflejan diferencias de las madres de los grupos Psíquicos Agudos y Psíquicos Crónicos frente a los restantes grupos. Así encontramos en el perfil sociodemográfico una mayor proporción de estudios primarios y de profesión en el Servicio doméstico; la fratría compuesta por más de tres hijos y, finalmente, una mayor proporción de madres en tratamiento psiquiátrico por patología depresivo-ansiosa. * No se encontraron diferencias significativas en los ítems referidos a la madre en relación con el hijo objeto de estudio. * El perfil de los padres mostró una diferencia entre los grupos, referida a un mayor porcentaje de estudios primarios en el grupo Psíquicos crónicos y mayor proporción de padres en tratamiento psiquiátricos en el grupo Psíquicos Agudos. Los datos obtenidos mediante la técnica de rejilla de Kelly, fueron analizados a dos niveles: en primer lugar, las correlaciones entre los constructos estudiados y, en segundo lugar, el análisis factorías obtenido mediante el “análisis de componentes principales” de Slater. Estos resultados nos permiten la comparación entre los diferentes grupos, pudiendo establecer diferencias entre los mismos. En el apartado de la discusión se analizan especialmente las características de las madres de cada uno de los grupos, realizándose una lectura de su posible dinámica intrapsíquica, desde el modelo psicoanalítico expuesto en la Introducción. La discusión de los resultados nos permite llegar a las conclusiones finales, cuyo enunciado es el siguiente: 1ª.- El mundo interno de las madres de hijos con enfermedad psíquica, aguda y crónica, (grupos PSA y PSC), se diferencia del mundo interno de las madres que tienen un hijo con enfermedad somática, aguda y crónica, o hijos sanos (grupo SOA, SOC y NOR) en: a) La imagen paterna no cumple la función integradora de “lo real” y “lo ideal”. b) La no integración en un mismo factor de las imágenes de padre ideal, yo ideal y madre ideal. c) La no integración en un mismo factor de las imágenes de padre real, yo real y madre real. d) Las imágenes de hijo real e hijo ideal no se encuentran integradas con las imágenes de padre ideal y padre real. e) La imagen del hijo enfermo no se relaciona con el hijo rechazado, ni con el yo rechazado, ni se opone al hijo real. Estos hallazgos diferenciales podrían interpretarse como la ausencia en el psiquismo de estas madres de una imagen paternas, claramente definida, que puedan transferir a sus hijos. Por otra parte, no existe un lugar definido, en la estructura mental de estas madres, para la representación de la enfermedad psíquica del hijo. 2ª) El mundo interno de las madres de hijos con enfermedad aguda, psíquica o somática, (grupo PSA y SOA), se diferencia del mundo interno de las madres, cuyos hijos tienen una enfermedad crónica, psíquica o somática, o hijos sanos (grupos PSC, SOC y NOR) en: a) Las figuras parentales reales, madre real y padre real, se desvinculan de la imagen de sí mismas, yo real y yo ideal. b) Las imágenes de hijo real e hijo ideal quedan vinculadas, tan sólo, a las figuras parentales ideales, padre ideal y madre ideal. c) La imagen de pareja real se integra en el núcleo de las imágenes parentales ideales, junto a las imágenes de hijo real e hijo ideal. Estas características diferenciales las interpretamos como el impacto que tiene en el psiquismo de la madre la aparición de una enfermedad, psíquica o somática, en su hijo, que se traduce en la necesidad de recurrir a imágenes parentales ideales, “contenedoras”. 3ª) El mundo interno de las madres de hijos con enfermedad crónica, psíquica o somática, (grupos PSC y SOC) se diferencia del mundo interno de las madres con un hijo afecto de enfermedad aguda, psíquica o somática, o con hijos sanos (grupos PSA, SOA y NOR) en que: a) La imagen de padre real queda integrada en el núcleo de las figuras parentales y yoicas. b) La imagen de pareja real se desvincula de las imágenes de pareja ideal, sexual y comprensiva. c) La imagen de pareja real se desvincula también de las imágenes de yo ideal y de madre ideal. Entendemos que, ante la enfermedad crónica de un hijo, las madres recurrirían a una relación más estrecha con las figuras reales. Además desvinculan a su pareja de los aspectos comprensivo y sexual, y de los aspectos más ideales de sí mismas. 4ª) El mundo interno de las madres con un hijo afecto de una enfermedad psíquica crónica (grupo PSC), se diferencia de las madres con un hijo afecto de enfermedad psíquica aguda (grupo PSA), en la ausencia de una figura paternas, padre real o padre ideal, en la estructura yoica, yo real y yo ideal. Esta característica podríamos interpretarla como una estructura preedípica en la que no se ha sido posible la internalización de la imagen paterna. 5ª) La enfermedad psíquica o somática, tanto en forma aguda como crónica, no determina diferencias frente a las madres con hijos sanos, en los aspectos estudiados mediante la entrevista semiestructurada, de las características de las madres en relación con el hijo objeto de estudio: embarazo, parto, lactancia, abortos anteriores, deseo del hijo, preferencia de sexo y lugar en la fratría. 6ª) Podemos concluir, frente a la hipótesis fundamental, que su verificación es parcial. Así, puede afirmarse que el mundo interno de las madres tiene influencia en la aparición y mantenimiento de la enfermedad psíquica, si bien, también ha de afirmarse que la enfermedad del hijo tiene una influencia sobre el mundo interno de la madre, aunque afecta a aspectos menos fundamentales.