Autor de tesis. Aguilar Gutiérrez, Alfredo

Aplicación de la Estereoscopia en la Representación Gráfica.
La idea de dedicar este trabajo a la representación estereoscópica surgió de la necesidad de crear un material pedagógico de apoyo, que se pudiera aplicar a la enseñanza de los Sistemas de Representación. Esta parte de la Geometría Descriptiva compone todo un lenguaje gráfico cuyos signos es necesario entender para su interpretación. Los signos, como en cualquier otro lenguaje, hacen referencia a los objetos que representan; en este lenguaje, sin embargo, signo y objeto mantienen una relación formal directa, que encuentra su fundamento precisamente, en la traducción de la forma tridimensional a la superficie bidimensional del soporte en el que habitualmente se representan estos objetos. Los signos, puntos, líneas y planos, son, sin embargo, construcciones mentales abstractas que no siempre consiguen expresarse por sí mismas en las primeras etapas del aprendizaje. La experiencia pedagógica, en este sentido, ha venido a demostrarnos en incontables ocasiones, que se consiguen mejores resultados tras la compresión previa del problema en el espacio. La proyección de diapositivas o transparencias necesita así, que cualquier situación en tres dimensiones sea materializada sobre elementos de la realidad con los que pueda identificarse dicha situación. Pero el recurso de la realidad para explicar a la propia realidad sacrifica el carácter de la representación y con él, todas sus ventajas. La solución, con todo, puede darse por buena si se encuentra que el fin justifica los medios. En la búsqueda de nuevas posibilidades, encontramos por casualidad un par de textos, sobre Geometría Descriptiva precisamente, en los que el problema quedaba resuelto con la inclusión de imágenes estereoscópicas. En ambos, es la representación quien se explica a sí misma mediante la creación de una realidad virtual que se materializa sorprendentemente en torno a la superficie del papel impreso. La idea casa con la pretención desde el principio, si se tiene en cuenta, sobre todo, que su fundamento se identifica plenamente con la base de los Sistemas de Representación: la proyección. En los primeros experimentos para adaptar el recurso a nuestras necesidades, detectamos, sin embargo, la existencia de algunos factores que, en el mejor de los casos, afectaban negativamente al resultado final. Un dibujo estereoscópico no se limita, por tanto, a la construcción incondicional de una doble proyección cónica. Es fácil que una búsqueda no selectiva de información sobre este tipo de imágenes conduzca a esta apreciación, componiendo una idea superficial y siempre acompañada de sus aspectos más lúdicos. Descartada la posibilidad de encontrar algún texto que aborde la construcción de dibujos estereoscópicos como dibujos propiamente entendidos, es necesario dirigir la atención a aquellas materias que tienen por objeto el estudio de la visión. Estas materias son principalmente la óptica y la psicología perceptual. Al ámbito de la óptica pertenecen los aspectos anatómicos y los aspectos geométricos de la visión. Hemos reducido las referencias a los aspectos anatómicos y hemos fusionado su comentario con otros aspectos de la visión, ante la posibilidad de que dedicarles algún apartado nos aleje excesivamente del tema central. De estos aspectos sólo nos interesarán, además, determinados detalles generales que atienden a lo formal y en los que hemos encontrado de acuerdo a todos los autores consultados. Con los aspectos geométricos de la visión identificamos la óptica geométrica, a la que nos acercamos en aquellos principios simples de los que participan la perspectiva y la representación, en cuanto a lo que tienen que ver con el acto de percibir visualmente. Es fácil que el camino conduzca a localizar en el tiempo la búsqueda de aquellas soluciones que ocasionalmente pudieron identificarse con la representación formal y correcta, de la propia naturaleza. Esperamos, como ocurre cuando se sale del dominio de una disciplina que nos es familiar, que las mayores dificultades explicativas y expositivas se localicen en los aspectos mentales o cerebrales de la visión, al entrar de lleno en los estudios que competen a la psicología perceptual. No son muchas, sin embargo, las monografías que pueden interesarnos dentro de este campo de la psicología. Aun dentro de ella, los puntos que se relacionan con la visión binocular aparecen siempre como un aspecto determinado, concreto y muy importante, que van precedidos como apreciación general, por el necesario estudio de la visión monocular. Consideramos, del mismo modo, que dedicar algún apartado a este tema supondría alejarnos excesivamente del centro de nuestro interés; sustituimos su importancia, así, por el previo entendimiento geométrico del acto de ver. En la línea a seguir, que suele concluir en soluciones neurofisiológicas, es fácil que el estudio arrastre el interés hacia el entendimiento y la explicación de la visión, pero la idea, aunque tentadora, se aleja de nuestro dominio y nuestras posibilidades. Es necesario, por tanto, adoptar un criterio de selección de los contenidos que puedan aportarnos aquellos valores que intervengan o favorezcan la construcción de dibujos estereoscópicos, entrando eventualmente con esto, en accesibles explicaciones de la psicología perceptual. A la vista del objetivo propuesto, nos parece muy sugerente la relación interdisciplinar del dibujo y la psicología perceptual, ante la infrecuencia de que los términos aparezcan juntos. El establecimiento del criterio referido nos permite, en primer lugar, la exclusión de las facetas que menos se identifican con nuestras pretensiones, aunque en numerosas ocasiones la selección, como puede suponerse, no ha resultado sencilla. En segundo lugar, el mismo criterio ha hecho necesaria la apertura de nuestro interés hacia otros campos próximos, como es, principalmente, el de la fotografía. Es muy posible que la estereoscopia se haya asociado más veces a la fotografía que al dibujo. Bajo nuestro punto de vista las diferencias están claras, como también lo está la semejanza que encuentran sus principios en el acto de proyectar. Es precisamente este carácter proyectivo de ambos medios lo que hace muy valioso para nosotros cualquier factor que pueda desprenderse de la fotografía para ser aplicado al dibujo. En una primera apreciación, y en nuestro favor, encontramos que las fotografías estereoscópicas, como fotografías, suelen atender a sus principios básicos, sin la inclusión de más aportaciones que la misma estereoscopia. Al entrar en contenidos que son ajenos en gran parte a nuestros estudios, temíamos que la búsqueda bibliográfica encontrara huevos que no pudieran cubrirse con el recurso a otras fuentes de información. Lo concreto del tema, por un lado, y la escueta bibliografía existente, por otro, nos ha remitido repetidamente a los mismos autores, por lo que no son muchas las referencias indirectas a las que hemos tenido que recurrir. Los aspectos que hemos sentido más alejados de nuestro campo, como son las soluciones neurofisiológicas, por ejemplo, aportan poco, en realidad, a nuestros objetivos. Para el desarrollo de los distintos temas hemos recurrido, al principio, a cierto criterio cronológico. Así, en el Capítulo I, que podemos identificar con los aspectos geométricos de la visión, asociamos la representación con la necesidad de reproducir la naturaleza, según referimos. En este empeño encontramos históricamente fusionadas la óptica y la perspectiva. La meta aparece sugerida en muchos casos que, sin embargo, no encontraron su solución en la representación concebida para ser vista binocularmente, aunque todos los recursos de esta solución estaban ya planteados en el Renacimiento. El segundo capítulo sirve de introducción a los aspectos mentales de la visión. Recogemos en él las principales ideas de las corrientes de pensamiento más importantes de la Edad Contemporánea, sobre la visión, y ante todo, sobre la percepción en tres dimensiones. En la psicología perceptual nos centramos, en el capítulo III, con las ideas sobre el tema, aparecidas durante nuestro siglo. En el capítulo cuarto, que podría ir unido al anterior, tratamos, siempre bajo nuestro enfoque, sobre la aportación que a este campo han hecho los descubrimientos informáticos. El tema, no obstante, presenta entidad suficiente para que aparezca con independencia. Si en estos capítulos atendemos, en cierto modo, al fondo, en el Capítulo V atendemos a la forma, pues en él relacionamos las distintas formas en que pueden ser vistos los dibujos estereoscópicos. Seleccionamos, entre estas formas, sólo las que pueden aplicar al dibujo, aunque el medio suponga la “traducción” de éstos a un soporte fotográfico; la representación en este cambio, no pierde su carácter creativo. Por el mismo motivo, no incluimos en nuestra relación aquellos otros medios, más sofisticados técnicamente, sin dudas, que, por ser básicamente un proceso fotográficos o cinematográficos, no admiten una posible adaptación del dibujo a sus esquemas, a partir de sus principios. Entre estas técnicas, y por citar la más representativa, encontramos la holografía, que no puede aplicarse al dibujo porque la posibilidad de situar los puntos de vista es tan amplia que no puede cubrirse a base de dibujos. Para finalizar, incluimos algunos casos, a modo de ejemplos, en los que se ha utilizado particularmente el dibujo estereoscópico. Dado el carácter teórico que hemos querido dar a este trabajo, no es la pretensión abarcar toda una serie de situaciones, porque entendemos que esto puede suponer otro camino de investigación. No hemos temido abusar de cuantas ilustraciones hemos creído necesarias, porque en ellas se encuentran siempre las mejores explicaciones a aquellas cuestiones en las que interviene, como problema, la representación. Hemos recogido, seleccionado y ampliado las ilustraciones para hacerlas tan claras cuanto nos ha permitido la medida de las posibilidades. Otro criterio próximo hemos pretendido aplicar en la selección de las situaciones que se reproducen. A la vista de nuestros objetivos, se nos hace necesario que cada criterio tenga carácter pedagógico, para que podamos aprovechar al máximo el fruto de nuestra búsqueda. La búsqueda, por otra parte, nos ha servido para corroborar que, al igual que existe, por ejemplo, una anatomía para artistas, cuya interpretación difiere de la que obtienen otras disciplinas existe una psicología para artistas con la que se identifican buena parte de las enseñanzas que todos hemos recibido a la hora de pintar o dibujar del natural. A este nivel, esta parte de la psicología nos resulta bastante familiar. En la misma razón encontramos subrayada la importancia de las enseñanzas recibidas, en nuestro caso, en la Facultad de Bellas Artes de Sevilla, y en especial, las de aquellas asignaturas que propician el entendimiento del espacio representado, entre las que se encuentran las asignaturas de contenido geométrico. Ahora estamos seguros de que, sin los conocimientos en este campo, el desarrollo de este trabajo hubiera sido imposible.