Autor de tesis. Alba Fernández, Nicolás de

La Desigualdad Social como contenido Escolar. Un análisis desde la perspectiva del conocimiento profesional en la educación secundaria.
Si bien no es fácil realizar una tesis doctoral quizá lo sea menos el hecho de justificar por qué se hace. Y es que cuando uno lleva un cierto tiempo entregado a esta tarea llega un momento en que, de un modo u otro, tiene tan asumida su labor que le cuesta menos desempeñarla que tratar de justificar la realización de ese empeño. Sin embargo, a poco que uno se pare a pensar, comienzan a aflorar algunas de las cuestiones que han estado en la base de la tarea investigadora y de los resultados que aquí se presentan.   Sin lugar a dudas, éste es un trabajo muy personal, que responde ciertamente a algunas de las inquietudes más básicas y primarias que conforman mi manera de ver, entender y enfrentarme al mundo que me ha tocado vivir.   De esta forma, el problema de la desigualdad social constituye, a mi modo de ver, una de las cuestiones de mayor calado y trascendencia que afecta a la humanidad y que ésta debe afrontar e intentar resolver con urgencia. Efectivamente, es demasiado alto el precio del sufrimiento de millones de personas que el conjunto de seres humanos nos vemos obligados a pagar para garantizar el bienestar y la comodidad de unos pocos. No voy a tratar ahora de entrar en la justificación de este razonamiento que, por otra parte, hoy por hoy, no tiene argumento en contra posible. Se trata en definitiva de constatar un problema tan profundo como real que requiere constantemente de la búsqueda de soluciones por parte de todos. En este sentido me considero comprometido en esta labor de búsqueda urgente como ciudadano que pretender ser responsable o más bien corresponsable y que por lo tanto trata de asumir como mejor puede esta parte de corresponsabilidad que le toca y de aportar con creatividad y valentía algunas opciones que le parecen no sólo posibles sino también deseables.   Sin embargo, en la mayoría de las ocasiones estas cuestiones se relacionan con ámbitos profesionales – como la política o la economía –que parecen situarse en un plano fuera del alcance de los no especialistas. Y, al menos en principio, éste parecía ser mi caso ya que no me he formado específicamente en esos campos disciplinares. En todo caso, desde bastante joven, mis inquietudes personales o profesionales se inclinaron progresivamente del lado de la enseñanza en general y de la enseñanza de las Ciencias Sociales en particular.   Esa cierta carencia de formación especializada no ha sido óbice para tratar de realizar un trabajo que pretende ser útil en relación con el campo profesional de la educación pero también intenta ser una modesta aportación a la construcción de un modelo más justo de sociedad en el que todos tengan cabida. Esta aportación se basa sin duda en una profunda confianza en la educación como una de las herramientas válidas para la transformación social y para la construcción de otro mundo posible en el que todos tengan oportunidad de una vida más digna.   Desde luego, no podemos olvidar que la escuela, más que transformar, tiende a perpetuar las estructuras. Y quizás, a estas alturas de la historia de la humanidad, y después de la experiencia del fracaso de tantos intentos por construir una sociedad más justa, muchos se resignen y, acogidos a una falso realismo inmovilizador, piensen que ya nada es posible y que es ingenuo pretender construir un mundo más solidario. Sin embargo, quizá sea necesario confiar, aunque sólo sea un poco, en las posibilidades del conocimiento y de la formación de una conciencia ciudadana responsable. En este sentido, considero que en los últimos años estamos asistiendo al surgimiento de un nuevo movimiento social mundial que está dando lugar a experiencias muy alentadoras en esta línea y a que muchos vuelvan a unirse y a confiar en las posibilidades reales de incidencia en la transformación efectiva de la sociedad.   Teniendo en cuenta lo que acabo de decir, me propuse tratar de realizar una contribución original relacionada con mi campo profesional y que aportara modestamente algunas propuestas para poner en relación estas dos cuestiones. Como acabo de mencionar, pienso que la educación tiene algo que decir – debe tenerlo – ante este problema de la desigualdad. Evidentemente no se trata de la solución del problema, que, más que probablemente, no exista como tal y que, de existir, sería infinitamente más compleja, sino de demostrar que la educación para la vida en sociedad no puede evitar sistemáticamente el trabajar una de las características fundamentales de esa sociedad -cual es la desigualdad- como si no existiera. Por lo demás, es evidente que la ocultación en el tratamiento de este contenido contribuye a su perpetuación y a la perpetuación del modelo de sociedad que le da respaldo.   En relación con esto, no oculto mi propósito de hacer un trabajo útil, aunque sin pecar de ingenuidad, con rigor y con la conciencia clara de que no aportaré soluciones, aunque sí podré colaborar en la construcción de un modelo educativo, e inevitablemente social, que me parece deseable y cada vez más necesario.   Para tratar de conseguir lo que acabo de plantear, he desarrollado una investigación cuya finalidad fundamental es tratar de conocer las concepciones de los profesores en relación con el contenido escolar de la desigualdad social. Este objetivo también se basa en un profundo convencimiento de que ciertamente son los profesores el elemento clave para la construcción de un modelo de escuela que responda a las profundas necesidades que la sociedad está demandando. Ciertamente esto les hace cobrar un mayor protagonismo, pero también una mayor responsabilidad en relación con cuestiones como las que estoy planteando. El conocimiento de sus concepciones nos puede ser de gran utilidad para comprender el modo en que es trabajado en la escuela el contenido escolar de la desigualdad y los posibles problemas o resistencias profesionales que los profesores pueden presentar en el tratamiento del mismo. En definitiva, esto podrá ayudarnos a elaborar estrategias que nos permitan desarrollar procesos de formación profesional de profesores tendentes a la posible mejora de esta situación.   Para ello, en un primer momento -en el capítulo primero- he realizado una aproximación al contexto de la innovación en la escuela y más concretamente al modelo del Programa IRES (Investigación y Renovación Escolar) en el que se inscribe y cobra pleno sentido todo el trabajo de investigación que he realizado. De este modo, analizo, por así decir, el marco teórico natural en el que se ha realizado este trabajo, incidiendo especialmente en las posibilidades para el cambio real en la escuela desde la perspectiva del desarrollo profesional.   En un segundo momento -capítulo segundo-, he tratado de realizar una revisión del conocimiento científico de la desigualdad social y de la profunda trascendencia que esta cuestión tiene como problema social y ambiental (socioambiental, según la terminología del IRES), sobre todo tratando de incidir en sus características fundamentales en el contexto de la sociedad actual.   Esta panorámica, realizada en el capítulo segundo, constituye parte de lo que se podría considerar como una de las fuentes fundamentales para la construcción del conocimiento escolar deseable en relación con la desigualdad, junto a lo que, asimismo, se recoge en el capítulo tercero, que completa las aportaciones anteriores, sobre todo de un modo más específico en relación con la evolución del conocimiento en construcción. En efecto, en ese tercer capítulo trato de dar cuenta de la tendencia que ha seguido el tratamiento escolar del contenido de la desigualdad, deteniéndome en el ámbito de la legislación curricular y en el de la innovación educativa, especialmente en nuestro país.   Finalmente, una vez hecho lo anterior, paso a la exposición de la parte empírica de la investigación, que constituye, como ya he dicho, una aproximación a las concepciones de los profesores de educación secundaria en relación con el contenido escolar de la desigualdad. Así, tras el planteamiento del método de investigación, en el capítulo cuarto, en el quinto expongo los resultados del trabajo empírico, lo que desemboca en la presentación de las conclusiones de investigación, en el capítulo sexto.   Así, pues, este estudio me ha permitido establecer algunas conclusiones que constituyen líneas o estrategias para mejorar los procesos de desarrollo profesional en relación con el tratamiento del contenido escolar de la desigualdad.   En definitiva, el presente trabajo es fruto del convencimiento de la profunda responsabilidad que a todos nos compete, y a los profesionales de la educación en especial, no sólo a nivel personal, sino también – sobre todo – a nivel social y profesional. Un convencimiento que se complementa, al mismo tiempo, con la certeza de que, al contrario de lo que muchos piensan – y quieren hacer pensar al resto –, aún es mucho lo que se puede hacer. Quizá el tratar de vivir de un modo coherente estas ideas sea lo mejor que podemos aportar para la construcción de ese otro mundo posible en el que muchos creemos.